lunes, 15 de noviembre de 2010

FASES DE LA LUNA (Información obtenida en: astronomiaonline.com y http://www.astromia.com/tierraluna/fasesluna.htm)


La Luna es el único satélite natural de la Tierra. La luna gira alrededor de su eje (rotación) en aproximadamente 27.32 días (mes sidéreo) y se traslada alrededor de la Tierra (traslación) en el mismo intervalo de tiempo, de ahí que siempre nos muestra la misma cara. Además, nuestro satélite completa una revolución relativa al Sol en aproximadamente 29.53 días (mes sinódico), período en el cual comienzan a repetirse las fases lunares.

Los instantes de salida, tránsito y puesta del Sol y de la Luna están relacionados con las fases. La Luna se traslada alrededor de la Tierra en sentido directo, en dirección Este. Como el Sol se mueve 1° por día hacia el Este. La Luna atrasa diariamente su salida respecto a la del Sol unos 50 minutos.


Rotación y traslación de la Luna

La Luna gira alrededor de la Tierra aproximadamente una vez al mes. Si la Tierra no girara en un día completo, sería muy fácil detectar el movimiento de la Luna en su órbita. Este movimiento hace que la Luna avance alrededor de 12 grados en el cielo cada día.

Si la Tierra no rotara, lo que veríamos sería la Luna cruzando la bóveda celeste durante dos semanas, y luego se iría y tardaría dos semanas ausente, durante las cuales la Luna sería visible en el lado opuesto del Globo.

Sin embargo, la Tierra completa un giro cada día, mientras que la Luna se mueve en su órbita también hacia el este. Así, cada día le toma a la Tierra alrededor de 50 minutos más para estar de frente con la Luna nuevamente (lo cual significa que nosotros podemos ver la Luna en el Cielo.) El giro de la Tierra y el movimiento orbital de la Luna se combinan, de tal suerte que la salida de la Luna se retrasa del orden de 50 minutos cada día.

Según la disposición de la Luna, la Tierra y el Sol, se ve iluminada una mayor o menor porción de la cara visible de la luna.

La Luna Nueva o novilunio es cuando la Luna está entre la Tierra y el Sol y por lo tanto no la vemos.

En el Cuarto Creciente, la Luna, la Tierra y el Sol forman un ángulo recto, por lo que se puede observar en el cielo la mitad de la Luna, en su período de crecimiento.

La Luna Llena o plenilunio ocurre cuando La Tierra se ubica entre el Sol y la Luna; ésta recibe los rayos del sol en su cara visible, por lo tanto, se ve completa.

Finalmente, en el Cuarto Menguante los tres cuerpos vuelven a formar ángulo recto, por lo que se puede observar en el cielo la otra mitad de la cara lunar.

 Las fases de la luna son las diferentes iluminaciones que presenta nuestro satélite en el curso de un mes.

La órbita de la tierra forma un ángulo de 5º con la órbita de la luna, de manera que cuando la luna se encuentra entre el sol y la tierra, uno de sus hemisferios, el que nosotros vemos, queda en la zona oscura, y por lo tanto, queda invisible a nuestra vista: a esto le llamamos luna nueva o novilunio.

A medida que la luna sigue su movimiento de traslación, va creciendo la superficie iluminada visible desde la tierra, hasta que una semana más tarde llega a mostrarnos la mitad de su hemisferio iluminado; es el llamado cuarto creciente.

Una semana más tarde percibimos todo el hemisferio iluminado: es la llamada luna llena o plenilunio.

A la semana siguiente, la superficie iluminada empieza a decrecer o menguar, hasta llegar a la mitad: es el cuarto menguante.

Al final de la cuarta semana llega a su posición inicial y desaparece completamente de nuestra vista, para recomenzar un nuevo ciclo.

http://www.astronomos.org/ - ¿Quién es para usted el mayor genio científico de la historia?

Biografías » ¿Quién es para usted el mayor genio científico de la historia? Newton, el genio ni se crea ni se destruye, sólo se trastorna.

¿Quién es para usted el mayor genio científico de la historia? Newton, el genio ni se crea ni se destruye, sólo se trastorna.

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¡Esa maldita corriente, cierren esa ventana! Isaac Newton
Por el Perplejo Sideral
Contaba Isaac Asimov que ponerse de acuerdo entre científicos para opinar sobre “quién podría ser el segundo científico más grande de todos los tiempos”, la cosa podría ponerse dificil. Muchos nombres saltarían de inmediato: Einstein, Rutherford, Galileo, Pasteur, Bohr, Clerk Maxwell, y muchos más. Pero si se tratara de decidirse por el número uno, el más grande, nadie dudaría en pronunciar de inmediato el nombre de Isaac Newton.
De niño, Newton, tenía la costumbre de grabar su nombre en cada pupitre de madera en que se sentaba. Siempre cargaba con una pluma para escribir, tomando nota de todo y sobre todo. Tenía una letra pequeña y diminuta pero muy ordenada; Así escribió el libro considerado por la mayoria de los conocedores como “el libro de ciencia más importante de todos los tiempos”, su Philosophiae naturalis principia mathematica, mismo que escribió en el más puro latín para que unicamente los entendidos lo pudiesen comprender. Quería ser una especie de faro para los entendidos, según él.
Más bien me parece que no le gustaba dar explicaciones, vamos, si no le gustaba hablar mucho, menos gastar tiempo en explicar cosas a los rupestres. Sentía Newton una especie también de temor enfermizo a exponerse a la crítica. Imagínense que el hombre con la inteligencia espacial más brillante que ha pisado la faz de la tierra, según el astrofísico Neil deGrasse Tyson, tenga baja autoestima, ¡Qué le dejan a uno, carámba!
Y es que el muchacho bien pudo escribir un libro titulado Lo que hice en mis vacaciones de verano, —Gell Mann dixit—pues allí en la granja de la familia, huyendo de la peste que azotaba a la ciudad, escribió sobre óptica, las órbitas de los planetas; estableció la Ley de la Gravitación Universal; transformó la interpretación de la luz; sentó las bases de la espectroscopía y algunos otros etcéteras.
También le gustaban los números —es ironía— y aburrido de las matemáticas convencionales, inventó el cálculo — cuestión que a la fecha todavía no entiendo—
Ah, y despues de eso, el golden boy ¡cumplió 26 años! No, pues que bueno.
Es verdad, nunca habría ganado el título del chico más simpático de la colonia, pero eso a Newton poco le importaría, sino que al contrario, hasta le agradaría. ¡Vaya que el hombre era un bicho de lo más extraño!
En lo personal, el poeta Alexander Pope escribe una joya en que expone la brillantez del genio malhumorado:
La naturaleza y sus leyes yacían ocultas en la noche;/Dijo Dios “que sea Newton” y todo se hizo luz.
Era un hombre que estaba conectado con el centro del Universo, el tipo de personas que se hacen las preguntas certeras. No era de aquellos simples que el mayor enigma para ellos es descubrir la temperatura del número siete o la raíz cuadrada del jamón de puerco. —Neil deGrasse Tyson dixit— Debido a la potencia de su intelecto, Newton quedó aislado —¿Con quién podría platicar— sus otros intereses intelectuales eran la alquimia y las profecías biblicas de Daniel y Apocalipsis, igual de incomprensibles en su época como sus razonamientos científicos.
Una de las biografías más eruditas sobre Newton es la Richard Westfall, quien se paso 20 años en la tarea de escribir sobre la vida del genio. En el primer párrafo, Westfall confiesa:
“Cuanto más lo he estudiado, tanto más Newton se ha alejado de mi. He tenido el privilegio, en diversas ocasiones, de conocer a una serie de hombres brillantes, hombres a quienes reconozco sin vacilación como intelectualmente superiores a mi. Sin embargo, nunca he conocido a ninguno con el que no estuviese dispuesto a medirme, de modo que fuese razonable decir que mi capacidad era la mitad de la persona en cuestión, o la tercera o la cuarta parte, pero en todos los casos una fracción finita. El resultado final de mi estudio de Newton ha servido para convencerme que con el no hay comparación posible. Se ha convertido para mi en otro ser totalmente diferente, en uno de un puñado de genios supremos que han modelado las categorías del intelecto humano, un hombre que finalmente, no es reducible a los criterios con que comprendemos a nuestros semejantes..”
Desde 1687 a 1690 Isaac Newton fue miembro del Parlamento Británico en representación de la Universidad de Cambridge. Durante el tiempo que ostentó el cargo sólo pidió la palabra en una ocasión y dijo lo siguiente: “Propongo cerrar esa ventana porque aquí hace un frío considerable.”
Un genio de pocas palabras, pero de muchas aportaciones a la ciencia, o ¿no le darían ustedes el título de Máximo genio?
Hasta la próxima, voy a cerrar una ventana.
El Perplejo Sideral

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